lunes, 16 de febrero de 2009

¿CÓMO TE ENCUENTRO?

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El frío es incesante, París se transforma de un momento a otro en un rompecabezas de mil fichas, seré una de ellas, la que falta. Por la ventana se cuelan las primeras imágenes de la velocidad, las luces de los autos y de los restaurantes me producen nauseas, de pronto desde el piso de cualquier tramo de tierra virgen un pintor saca sus pinceles y me mira (recordemos que estoy apoyado en el alfeizar de una ventana, quizás un décimo piso), su mirada me parece perpleja y creo que está triste, pienso en la vida de todos aquellos artistas que han vivido tristísimos día y noche. El pintor hace una base de color metal, es una estructura que nace desde el piso virgen y empieza a ascender piramidalmente hasta el infinito. En muchas ocasiones deseo decirle a Federica que venga a mi lado para que vea la obra del pintor, pero está sumergida en un profundo sueño. También deseo ofrecerle un vaso de agua al abnegado artista que trabaja sin detenerse, solo lo hace cuando mira la dirección de la ventana en la que estoy apoyado. Ahora me mira directo ya que la construcción ha subido hasta esta altura. Cada vez es menor el espacio que tiene el pintor para apoyarse. Cuando la luz del sol empieza a alejarse el pintor toma la decisión de terminar y con maestría traza una línea final que apunta hacia la soledad de dios. Está agarrado de la línea con una sola de sus manos, me mira y su mirada es profunda y tiene un impacto de melancolía que me hace pensar en llamar nuevamente a Federica que duerme a mis espaldas. Ahora soy yo quien mira desde una posición inferior al pintor, me sonríe y se suelta de la línea mientras cae al vacío de París.

**

Venecia y me pierdo en sus hendiduras de agua, ciudad adriática que se parece a una medusa de cabellos líquidos y que me recibe en un día de verano, voy sentado en una góndola observando sus edificaciones ancestrales y cantando una canción ininteligible, pienso en Federica y en sus brazos de cascada, también pienso en como se construyó la ciudad y el resultado es hermoso, ya que fue una necesidad construirla en medio de los pantanos para que los pueblos bárbaros, luego de la caída de imperio romano, no pudieran atacarlos. Paso por la basílica San Giorgio Maggiore y en realidad pareciera que tuviera vida propia, a un costado está Federica con un pañuelo rojo en su mano que bate con ayuda del viento para que yo pueda verla, está agarrada con una de sus manos de una pequeña columna a la orilla del canal que transito, el viento le ha arrojado un mechón de pelo que hace que solo se le vea media cara, está hermosa y me espera, la góndola se acerca y le extiendo la mano para que se quede allí conmigo para siempre.

***

Praga extiende su extrañes a lo fortuito y se deslumbra con una nueva visita. Se extiende hasta el infinito con sus construcciones góticas, casi todas terminadas en punta, con sus oberturas de cierre ovoide. Se divisan sus puentes rocosos y el río que rompe con una serenidad indescriptible a lo humano. Sus casas parecen haber sido puestas en desorden y a la vez proyecta una comarca holandesa. Federica me espera en la plaza de Wenceslao, tiene un vestido violeta y me sonríe, un bolso rosado o fucsia, sus labios tienen un color carmesí intenso, no podría describir en este momento en que la veo en otro lugar del mundo la magnificencia de la imagen. Cuando se voltea para señalarme el restaurante elegido observo que tiene un lazo morado que ata su cabello y hace que sus resquicios caigan en una desbandada de filigranas salvajes. La tomo por la cintura y le muestro que el horizonte es más grande de lo que creemos.

****

El vino se me ha subido a la cabeza y quizás todo de vueltas o me he conectado de forma tal con el mundo que danzo su rotación sobre mis propios pasos y sobre mis pupilas. La noche parece que hubiese caído como un ave negra sobre la ciudad, observo con mis ojos díscolos a una estatua, de pronto descubro que delante de la estatua está Neruda, tiene puesto un saco de lana y una boina, mira a la luna, a su lado está Federica quien lo abraza por la cintura. Me refriego los ojos y siento estupor, es increíble, Neruda y Federica. Hay un silencio que la voz de los dos rompe, recitan el poema siete de los veinte poemas de amor y una canción desesperada:
INCLINADO en las tardes tiro mis tristes redes a tus ojos oceánicos. Allí se estira y arde en la más alta hoguera mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago. Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes que olean como el mar a la orilla de un faro. Solo guardas tinieblas, hembra distante y mía, de tu mirada emerge a veces la costa del espanto. Inclinado en las tardes echo mis tristes redes a ese mar que sacude tus ojos oceánicos. Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas que centellean como mi alma cuando te amo. Galopa la noche en su yegua sombría desparramando espigas azules sobre el campo.
Los escucho atento, me doy la espalda y retorno con una sonrisa más grande que mi rostro a mi lecho y a mi embriaguez.

viernes, 6 de febrero de 2009

manifiesto sin.ismo

JÓVENES DEL MUNDO hay que cerrar los ojos y dejarse caer a la pesadumbre, hay que cerrar los ojos y salir corriendo a rescatar a las meretrices y a los vagos y a los perros y a los curas y a los niños que son violados por ellos, hay que cerrar los ojos y darle una patada en el vientre a los liberales y a los conservadores, hay que cerrar los ojos y no perdonar a nadie por existen y se nos roban el agua y el aire, hay cerrar los ojos y quedarse allí donde solo nosotros mismos podemos ser libres, en ese inhóspito lugar que únicamente conocieron los hombres que nunca llegaron a serlo, hay que quedarse en el sueño, hay que acostarse con todas las mujeres de Holliwood al tiempo, hay que quemar la casa blanca hasta que quede negra, hay que dar muerte otra vez a Stalin y a Silvio Rodríguez, hay que precipitarse a taponarse los oídos y dejar de escuchar como el holograma de la vida toma forma n nuestros zapatos corroídos, hay que bajarse los pantalones para aprovechar a los imbéciles que hace tanto tiempo los tienen abajo, pero recuerden hay que cerrar lo ojos y vender nuestros ideales por calumnias, y vender nuestros ideales por la mano cercenada de nuestro comandante y debemos dejar que el tiempo pase y devore a los exitosos de ellos será el reino de la tierra en cambio de nosotros que no veremos su aniquilación porque debemos tener los ojos cerrados y que la imaginaremos con dolo será el reino de los sueños y allí todos presentes, reanudará la demora su encanto y nunca seremos viejos y si somos viejos nunca nadie nos quitara nuestros orgasmos y si creemos en mantener con los ojos cerrados todo será sorpresa y las drogas del mundo serán nuestras y beberemos gratis en las cantinas destruidas por las deudas y las leyes serán papel (como ahora pero en un mayor grado) con el que podremos limpiarnos las bocas jactas de comer lo que ellos nunca vieron.

ahora o nunca

Es momento de cerrar los ojos
y que sepas Angel
que el tiempo no todo lo cura
que divagarás por siglos
con tus alas encadenadas
que el amor es solo para los valientes
en cambio tú
que eres tan solo un ángel
no llegas a ser siquiera miserable.

Es momento Angel
que des rendición
que sueltes la espada
que te dejes arrastrar por los demonios
ellos si le hacen bien a la humanidad
con su sutil ira
que tú con tu ridícula filantropía.

Es momento Angel
descubriste tantas cosas
el mundo es para los imbéciles.

sábado, 31 de enero de 2009

a federica

Federica Letta a veces es mejor el silencio, ahora escucho A perfect day de Lou Reed y me parece que estuvieras en un rincón del mundo donde todo se llamara con tu nombre y las aves llevaran sus pajas hasta tus manos que hacen nido. Por eso preferiría el silencio, ya no imaginándote sumergida en un mar profundísimo acariciando a los peces multicolores que se acercan a tu nariz, danzando bajo el agua el baile de la soledad o simplemente caminando sobre la arena con los pies descalzos y sintiendo como se cuelan sus partículas húmedas y aunque sea efímero en cierto sentido la luna sigue allí, intermitente con su corona de estrellas contemplando tu palidez. Y el silencio aquí y en ninguna parte, hablándome de cosas que desconozco, trayendo de nuevo a tus pasos que emigraron, fertilizando este gentil gemido de guerra.

Algún día comprenderás porqué personas como “yo” le escriben cosas a personas como tu, si fuera importante te lo diría, si quizás tuviera una explicación cercana a alguna lógica del mundo te lo diría, si quizás fueras abogada o ingeniera tendría la obligación de someterte a una realidad falsa de los sentimientos humanos, pero contigo es distinto, y digo contigo de lo tuyo que tengo en mí, un imaginario de fondos que nadie conoce, un infinito desbordado e incólume de sorpresas entre los ojos y la boca, unos conejitos que nacieron tan poco que son más bellos de lo normal.

Ahora estarás con los ojos fijos en la nada o simplemente naufragando en un sueño inhóspito, desearía estar allá, en ese lugar donde todo es posible, desearía ser una fantasía de tu sueño para ser creado como un animal mitológico que te persigue o como un viejo leñador que te da un trozo de pan, pero estoy aquí, sembrando realidades entre letras, arando un campo muerto que dejan los humanos cuando arrasan con las esperanzas, pero créeme para personas como tu o como yo hay muchas esperanzas, por eso escribo, por eso no me someto.

Espero que leas esto como una ficción que nace desde ti, lo poco que puedo sustraer de ti; y serás mi personaje preferido ahora que cae la madrugada sobre los edificios de Bogotá y tu estás en Cali esperando a que se abra la noche.


“y te quiero tanto, Rocamadour, bebé Rocamadour, dientecito de ajo, te quiero tanto, nariz de azúcar, arbolito, caballito de juguete…”
Rayuela, Julio Cortázar


Federica Letta camina por Bogotá levitando, la miran consternados y cabeceando los árboles y los hombres no entienden su sonrisa. Lleva puesta una falda que coció la anoche anterior entre sus delirios, una camisa blanca sin cuello, unas converse de colores y una mochila de extranjera. No habla con nadie pero sonríe estupefacta por la estupidez de la gente, nadie comprende que sus ojos son un abismo de palabras, nadie comprende que su nariz es un final del mundo, nadie sabe que en su mochila lleva apuntes sobre la vida y un amor que prófugo se mudó a otro país sin esperanzas. Si yo hubiera estado ahí, quizás hubiese hecho el esfuerzo de mediar entre el mundo y ella, pero yo lastimosamente estaba hablando de Kant y luego de Cervantes y quizás de la poesía de Jattin. Federica se sienta en una banca de cualquier lugar y enciende al mundo, sus manos moldean una parte del universo y rasga las hojas que le trepidan como hiedras por su corazón, a veces pienso que a Federica se le saldrá el corazón por las pupilas cuando mira al horizonte, sin embargo cree que está feliz pero la felicidad debe ser, inclusive, algo más triste, entonces Federica se tapa los ojos y se imagina corriendo en una selva huyendo de la soledad, adentrándose en paisajes recónditos y hermosos donde fluctúan colores vivos y aromas increíbles. Si yo hubiese estado a su lado le hubiera hablado de Honore de Balzac, de Jhon Maxwel Coetzee, de los horrores de la guerra, quizás hasta de Kusturica. Federica debe llegar a algún lugar y el tiempo no importa, pos su lado pasan hombres horribles, mujeres embarazadas, vendedores ambulantes, payasos, chicos lindos, chicas lindas, todos llevan puesto su disfraz de combatientes, ninguno quiere dejarse morir, solo a Federica no le importa si la muerte es un espacio o un momento y llega y la toma doblando una esquina o tomándose una foto, sabe que llegará sin avisar y quizás sea hermoso tomarle de la mano. Cuando Federica llega a algún lugar la vida es un film, pasan y pasan cuadros improvisados sobre el dolor, sobre la nostalgia o sobre la alegría, el amor se va armando antes de pasar a edición y vienen los efectos especiales, un abrazo que consterna misteriosamente las entrañas, un beso que como a Charlie Brown, enlaguna y hace volar, una mirada que encarcela en un par de ojos seductores. Pero siempre será la soledad, Federica lo sabe y su sombra también, sube a un edificio y contempla como la ciudad brota indefensa e infausta entre tantos hombres, los colores de los edificios son tristes y el smock que de cierta manera hace cada vez menos perceptible al horizonte. Federica querría volver a su tierra pero aquí ha hecho su vida y ahora mientras cierra los ojos y va adentrándose en el estupor del sueño se da cuenta que todo es ilusión.


**

“la culpa es de uno cuando no enamora y no de los pretextos ni del tiempo”

Esta es la primer carta que le escribo a Federica esperando ser leída.

Federica: la noche suena como un río, los pájaros migraron a un lugar invisible, mi corazón se asoma por la ventana mirando hacia que dirección queda el sur, pronto leerás esto y de la misma manera pasará a ser parte del tiempo que transcurre y pasará a ser parte de la memoria, te pienso y recuerdo a Pizarnik “la jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado/ y mi corazón está loco/ porque aúlla a la muerte y sonríe detrás del viento a mis delirios”, al fondo suena con la frente marchita, interpretada por Adriana Varela y que bien vendría un porro mientras te recuerdo en esta alucinación de saber que sos uno de los tantos personajes que hago que solo yo conozco, que amo y me duele tanto saber que sos uno de los personajes del mundo que así como llega se va con sus augurios y buenas luces. Si fueras uno de mis personajes no le cambiaría nada a esto que me imagino: unos ojos hondos, de caverna y seductores que se pegan al piso esperando encontrar o a un soldado herido o a una mariposa sangrando, unos labios finos que cortan el viento y que cantan Boys don´t cry a todos los boys que ha conocido, una nariz perfecta, inusitada y moruna, como si hubiese sido puesta con delicadeza por Flaubert, un rostro blanco como de escultura tallado en el vacío, un paso largo y seguro, las manos en los bolsillos y la resaca por los resquicios de la desesperación. Igual si fueras una invención del mundo serías idéntica en cierto modo, en cambio aquí, donde mejor existes tu no hablas sino que silvas y gritas, y no caminas sino que levitas y vuelas, tu no enamoras sino que matas, aniquilas.

Así las cosas compañera “uno no está muerto porque se va sino porque se queda”, ahora que siento que la poesía además de ser un terrible artificio pasa a ser un oficio de delincuente y mientras se desprende la madrugada de la oscuridad enciendo el último cigarrillo para salir a buscarte, para llamarte con señales de fuego húmedo.


***

Si te encontrara leyendo a Coetzee
En la banca de cualquier parte
Y que a la vez
Estuvieses llorando desconsolada
Por Michael K
O por las temibles penurias
De los judíos en Varsovia o en Treblinka.

Si te encontrara
Quizás, de repente
Bailando un tango en un esquina
O hablando de Borges contigo misma
Mientras el buqué de un porro
Te abandona por la boca.

Pero lo más seguro
Es que te vea en la banca de un bar
Revisando el Guernika o algo de Klee
Y no bailando un tango
Sino pintándolo con tus ojos seductores
Sobre los pies de aquel quien te gusta
Y no hablando de Borges
Sino de Penn o en su defecto
De Scorsese.

Así la vida pasará
Buscando algo que se quizás
Nunca ha existido
Pero realmente no importa como te encuentre
Si al cruzar de una calle estás ahí
Detenida
Y deteniendo al tiempo.

****

Siempre serán extranjeras
Sus bocas, sus manos
Su ausencia en algún hueco
Sus noches anticipadas
Y por dios
Su lejano corazón
Que quedó atrapado
O en Cali o al sur
Bien al sur
Más debajo de la Argentina
Seguramente en una
Ciudad de Fuego
Donde ya no recuerdan a Perón
Donde la gente es feliz
Leyendo poesía de León Felipe.

Siempre serán extranjeras
Su hedor y sus noches
Su bruma solitaria
Su estupefacción contrariada
Su extrañes frente a lo conocido,
Entonces buscarán nuevamente
A la sucursal del cielo
Al río Pance
Y a Caicedo por la sexta.


*****



Federica sabes a nostalgia, tu nombre me recuerda a los exiliados, de ti se desprenden los sutiles fibras de la desolación de esta noche, cuando uno cabalga indómito por el firmamento y luego cae precipitándose a un infierno, aquellas temporadas tan dolorosas que uno comparte únicamente con uno mismo, aquellos momentos en los que te desprendes por pedazos y pasas a ser partes, una estructura amorfa que recobra sentido por la lástima.

Federica tu rostro se parece al desierto del Sahara, infinito y lleno de una profunda paz, claro y solitario, entonces serían tus ojos los centinelas que custodian a las estrellas, entonces serían tus fosas nasales las tumbas de los emperadores que murieron luchando por amor, entonces serían las estribaciones filipinas de tu piel los torrentes de aire que soplan buscando una roca o algún oído donde estrellar.

Federica las cosas se acaban, esta noche se parece a una escena de Hitchcock, pero los hombres estamos en medio de ninguna parte y somos nómadas, buscando que nunca se acabe algo que no sabemos si ya hemos empezado.

viernes, 30 de enero de 2009

Recorrer tu cuerpo y sondear tus abismos
Estrellarme con tus costas más lejanas
Guiarme con tus estrellas últimas
Y aparecer en tu mar
Rodeado de pequeñas siluetas sangrantes
Sirenas que alguna vez fueron hermosas
De las que hoy sólo quedan rezagos.
También ellas han muerto en ti
También ellas han malgastado sus horas
Sucumbiendo en ese hálito silencioso de tu ausencia
Y luego un ave que pasa
Derramando su fértil gemido de guerra.
Ay corazón
En tu cuerpo desnudo
Arrojo los vestigios de mi alma
En tu cuerpo sin tiempo
Disemino las ruinas de mis labios.
Cuantas noches llegaste a mí
Embebida por tus soledades
Para deshacerte luego en las mías
Y de tu pubis
Pura y resplandeciente
He bebido, he cenado
Los frutos de la vida eterna.

INTERMEDIO

I. Alguien fuma a mi lado, su mirada se clava en la infinidad de mi incertidumbre. Me invita a bailar a su lado, siempre a su lado, está vestida para matar, su mano derecha se esconde con la espada criminal dentro de los glúteos, me dice que debo morir mientras suena un tango, sacude sus zapatos negros llenos de arena, me apunta con una rodilla; su rostro limpio, iluminado por el odio, escrutando en los miedos mi valentía, está segura que me acabará. Pienso "no bailes, no aceptes, te hará caer en medio del ruedo aniquilado mientras pone sus zapatos negros de tacón sobre tu pecho y reirá, le regalarán las flores que no podrás ofrecerle por estar muerto, no creas en sus palabras, quizás halla olvidado su sentido y te diga lo contrario, mírala así y si sales a la pista pon primero el pie izquierdo y luego dile que estás borracho". Vuelve con ímpetu, alista las banderillas y ahora me apunta con sus senos que quieren reventarle la blusa de brillantes. Está a mi lado y sabe que le odio con este febril abandono, suena D´arienzo en el fondo, presiento que ahora sí bailaremos, tropezarnos mutuamente, rehacer el laberinto con nuestros pies diminutos que se pierden entre si, tomarnos las manos que sudan del desespero mientras ella aprieta fuerte, con su otra mano me arañará y sus ojos hermosamente siniestros apuntarán al lomo donde clavará de una sola estocada la espada; un trozo de cabello le cae sobre su rostro resplandeciente por el sudor, lo sopla y quiere matar, tira el primer paso, el público está a la expectativa, abro mis ojos y observo detenidamente todos sus movimientos que son ninguno, está totalmente estática, por fin alza una ceja y balbucea un trozo de canción, mis labios tiemblan, el cigarrillo dentro de sus dedos se ahogan del desespero, escapo un segundo a sus ojos, vuelvo a mirarla, se acerca levemente, su cuerpo de hoja, dividido por el viento, es una amenaza.
II. Mi amor, trepa por mis piernas rocosas, llega a mi mitad de muerte y miedo, enciende a la noche desde mis ojos, abre la ventana para que las aves no mueran de hambre, pinta en mi pecho tu dolor soy de roca y soy destructible, no podré hacerte daño.
III. Sale del baño y bebe un sorbo absoluto de su miedo, creo que está ebrio, está seguro que lo voy a matar no de amor sino de miedo; definitivamente los dos somos tan parecidos y hermosos que no podemos existir al tiempo. Me mira con los ojos espantados como a un cordero al que van a sacrificar, agacha su ovoide cabeza, clava sus pupilas en la arena, de pronto va a llorar, se ve atractivo gesticulando dolor, suelta el humo por su nariz y boca, esa hoguera de ausencia le da un toque de asceta y de misterio, sus manos temblorosas agarran el vaso de cristal, su cola se inunda en la humanidad sombría, me quiero recostar en su pecho y danzar en el universo de su cuerpo, que meta la mano por dentro de mi falda y se apropie de mis bahías, que desapunte sus garras e inyecte toda su soledad en la mía, que diga que me ama mientras le miro a los ojos y le respondo -no debiste decirlo nunca- luego arrancarle de los labios la amargura de su silencio, que se sumerja en mi pecho y mientras goza satisfecho ahogarlo con mis senos.
IV. En escena un cielo azul que quiere tornarse gris, arena en los ojos, zapatos, bolsillos y manos; una luz tenue, sombras, una mesa con alcohol, música de fondo: " Mi Piba" de Enrique Rodríguez; sonrisas y aplausos, en medio de escena Ella, hermosa; El, hermoso.
El - tú sabes que te temo y que te quiero, espero algún día saberte en mi lago y bañarte con esta desesperación mía, acariciarte las alas y volar contigo hasta el mar donde desaparecerías.
Ella - (levanta el cigarrillo, lo fuma) no podemos vivir al mismo tiempo. La historia, Dios y nuestros padres tuvieron la culpa por traernos a este mundo que nunca quise a la vez. No hay porque temer, la muerte no es dolorosa.
Ella, vestida de brillantes para matar, parece un centinela de pies en la mitad del ruedo, apunta con su mirada, El la mira con miedo, no importa, nunca importa.
El - no creas que dejaré matar mis esperanzas; soy más fuerte que tú
Ella - eres más fuerte que yo pero me amas eso te hace mendigo y débil
El - sí, podría destruirte; solo con mi lengua acabaría con tu piel
Ella - mejor cierra los ojos y sueña que estás conmigo en un valle y que del cielo nacen la sangre y el trigo
El - (con miedo) no lo hagas
V. Una luz tenue bordea los perfiles, una nariz como una esquina olfatea el paso de los fantasmas, la otra como un bosque se escabulle en su sudor. Suena una pieza, las narices se apuntan como dos lanzas, se saben y se desean como nunca, una mano se desliza y toma posesión de la espalda, la otra en un acto de ruptura de la libertad apresa a una paloma mensajera que escribe poemas; las narices se rozan, se acarician, un paso furioso las desprende, otra paso divide al mar rojo en dos mitades de pasión; las bocas se callan y se esquivan con odio, de pronto alguna musita al oído de la noche un trozo de canción; una rodilla fálica se clava en medio de las dos torres gemelas, se sabe que allá arriba está Dios en su trono; un pie busca al otro y obliga a una nariz a incrustarse en el cuello, la nariz exhala un aroma a corazones oxidados por el olvido, pero los dos saben muy bien que el olvido es sospechoso; un cabello rasga en el viento su fluir; una mano que aprieta a la paloma mensajera que llora, los ojos se abren y las pupilas como dos rosas se pinchan mutuamente con sus espinas; soberbio golpe de la luna que cae fuerte sobre las cabezas; los ombligos se dividen en cuatro partes y no encuentran comunión; la embriaguez de la música los ha revivido, suspiran y para el agite de las alas de la paloma mensajera que ha volado a la noche a escribir poemas.
VI. Las graderías se van a caer, el sol furioso arremete en contra de las frentes de plastilina de los asistentes que sedientos se enjuagan la boca con saliva y esperan ansiosos la sangre de la víctima. En el centro de la plaza, vestida de estrellas fugaces, Ella, tranquila, inmutable, suspendida sobre las arenas movedizas de la vida; el vestido se ciñe a sus formas, es una cinta de seda ondulándose en el aire; de su nariz salta desesperada una gota de sudor que forma una playa siniestra en sus zapatos de negros de tacón. Pone el brazo en posición de gaviota, pero es un pincel carnívoro el que extiende su humanidad, lo guarda entre la bandera del amor, la locura y el odio; lo llama con sus ojos centinelas y Él viene arisco a arremeter, a clavarle hasta por los poros sus cuernos sagrados, Ella se mueve y mueve la capota (es una ola de mar que se levanta y desaparece dentro de los ojos, es una burla del destino, es un beso con asco), traga arena, definitivamente Él cree que después de la arena está el mar, pero después de la arena hay un océano pegajoso de hombres que aplauden y ríen cada vez que cae y voltea los ojos por la desesperación. La bestia se aferra a la vida y ataca como si fuera su última oportunidad sobre la tierra, Ella, satisfecha con la actitud del macho le incrusta una flor en el lomo, Él se lo agradece con una lágrima que se aproxima a sus ojos. La tarde se marchita, las nubes se deshojan, un rayo que petrifica al público, el emperador se marcha decepcionado, Ella recoge su capota y le da la espalda a la bestia que se queda fija para verla partir mientras la lluvia moja y quema sus heridas.
VII. La ropa es un instrumento de la muerte para distraernos, así que alista tus cuchillos y antes de matarme arráncame estos vestigios de pudor y siente como estallan las burbujas de sangre en tu cabeza cuando te toco, alista tu espada que yo ya estoy en posición, primero apuñalaré tu vientre para sacarte todo el amor, luego de tus ojos extirparé los colores con los que dibujaste mi figura en sueños. Saca la espada y sin ningún temor la estalla en contra del pecho, ruedan unos botones al vacío, Ella se defiende y ataca a la cara a la altura de los ojos y le arranca la pureza, su senos como dos manzanas jugosas tallan en el aire la pasión, arremete en contra de la virilidad del macho y una serpiente cascabel suena su vicio de perdición, ahora Él doblemente armado hostiga en contra de su vientre y una luz se desprende del hueco de la noche, los cabellos se erizan y se caen uno tras otro, las formas se pierden dentro del tumulto de sospechas, sangre y fuego.

que

Si supiera a ciencia cierta
Que todas las cosas
Se llaman con su real nombre
Que los colores que veo
En realidad son aquellos colores
Que los pasos que doy
Me conducirán a alguna parte
Que la pesadumbre
Es un estado normal
Que mis amigos
Son de veras amigos míos
Que la noche es oscura
Y que abre senderos de la imaginación
Que estas letras
Dicen algo para otra persona
Que gano mientras sufro
Por la alucinación
Que no todo se acaba
Cuando nada ha empezado
Que el pesimismo
Nos amarga
Que la tierra gira alrededor del sol
Así no tenga desayuno
Que todo cambio es mejor
A pesar de la dura zozobra
Que mi casa está construida con ladrillos
Aun cuando rayo en sus paredes como si fuesen hojas
Que los sueños son sueños
Y la realidad la cruel realidad
Que la política es amoral
Y la moral es política
Que el cielo me mira consternado
Cuando me despierto y enciendo un cigarrillo
Que el mundo se va a acabar
Sin embargo no me preocupo
Que la tristeza cuando llega al alma
Escupe ceniza y lava por los ojos
Que mis manos se van a acabar
Pero aun debo trabajar diariamente con ellas
Que el amor es un sentimiento supremo
Y no instantes de desesperación irracional
Que la filosofía es hermosa
A pesar de su hermetismo social
Que la educación es lo único que nadie nos puede quitar
Así estemos presos en nosotros mismos
Que los hombres debemos llevar el cabello corto
Porque el largo es para las mujeres
Que el hombre evolucionó de un chimpancé
Y no que el chimpancé evolucionó del hombre
Que ser sensato es tener una bonita familia, un sueldo honorable
Dos coches y casas
Aunque te estés muriendo de la desolación
Que ser feliz es no tener problemas
A pesar del aburrimiento
Que es mejor estar con Dios que con el hombre
Ya que Dios poco habla
Que tener dinero me hace mejor e importante
Porque accedo a las cosas que terminarán en un botadero
Que leer es la mayor vía de acceso al conocimiento
Y no otro modo de matar al tiempo
Que es mejor hablar que gritar
Para que nadie se espante
Que la poesía y los que la hacen son extraños
Porque no cuentan billetes sino monedas
Que soy un hombre
Que nunca ha tenido un rifle ni un Mont Blac en sus manos
Que soy un hombre
Que soy un
Que soy
Qué